Flota de modelos de carsharing en Madrid cargando electricidad de fuentes renovables

El impacto del CAE en empresas de Carsharing y Alquiler de vehículos eléctricos

La masificación del «carsharing» (vehículo compartido) y los tradicionales alquileres «rent a car» han adoptado la electrificación a un ritmo trepidante. En casi cualquier gran ciudad de España, encontrar coches, motos o furgonetas de carsharing cero emisiones es lo habitual. Pero la rotación extrema y la alta carga de kilómetros exigen unas instalaciones de recarga o hubs eléctricos gigantescos por parte de la empresa gestora.

Es precisamente en estas infraestructuras intensivas donde irrumpen las matemáticas del certificado de ahorro energético (CAE). Desgranemos cómo este instrumento dota de un salvavidas de liquidez a un sector con márgenes hiperajustados por la competencia.

Índice de Contenidos

  1. El reto de los hubs de carga urbanos
  2. Rentabilización por uso intensivo y CAE
  3. Economía a escala comercial
  4. Gestión mediante Operador CPO y el Certificado Ahorro Energético Coche Eléctrico
  5. Diferencias entre Flota Comercial Comercial y Carsharing público
  6. Conclusión

El reto de los hubs de carga urbanos

A diferencia de un particular que carga su coche a 3,7 kW durante la madrugada en su garaje de casa, una empresa de alquiler con 200 vehículos en su flota metropolitana no puede permitirse el lujo del tiempo. Tienen sus propios hubs metropolitanos o estaciones privadas de carga rápida y semirrápida. Instalar transformadores propios en DC (corriente continua) o decenas de postes dobles AC son obras civiles que fácilmente alcanzan los seis dígitos.

Rentabilización por uso intensivo y CAE

El sistema nacional que articula el certificado de ahorro energético coche eléctrico premia la sustitución y la eficiencia en los kilómetros. Puesto que un vehículo compartido viaja frecuentemente unas 4 veces más al día que un vehículo particular, la reducción neta de emisiones de CO2 generada por el hub central de recarga es colosal.

Este volumen de «descarbonización» masiva se traduce en paquetes potentes al generar CAE. Una empresa de Carsharing puede liquidar estos derechos año a año (según se contemplen actualizaciones y nuevas instalaciones homologadas) vendiéndolos a un Sujeto Obligado, o directamente cedérselos al adjudicatario que le construyó el hub en formato de «descuento integral».

Economía a escala comercial

La rentabilidad del modelo de carsharing depende de céntimos en el coste de uso por minuto. Si la empresa necesita repercutir 0,35€/min a sus usuarios, una porción importante de ese coste era la gasolina. Al ser eléctricos, la carga en la base nocturna puede ser muy económica. Pero sumar el CAE coche eléctrico significa que la propia estación que les da «el combustible» fue subvencionada a través de capital privado (de los CAE).

Resultado: Al conseguir amortizar los postes de recarga en 3 años en lugar de en 6 gracias al pago del valor de los certificados de ahorro, el Balance General de la compañía se oxigena, permitiéndoles expandir la flota más rápidamente que el operador de la competencia que usa gasolina.

Gestión mediante Operador CPO y el Certificado Ahorro Energético Coche Eléctrico

Muchos de estos servicios externalizan los puntos a un CPO (Charge Point Operator). El CPO coloca la inversión física «a riesgo» en los locales de la empresa de alquiler, cobrando por energía suministrada. El «sweet spot» o punto dulce del negocio del CPO no viene solo de vender esa luz más cara, viene de aglutinar y presentar toda su red nacional de puntos privados frente a la plataforma del MITECO (FNAE) como actuaciones eficientes.

El modelo de CaaS (Charging as a Service) es inviable actualmente sin contemplar el bloque contable que supone el certificado ahorro energético. Gana el operador, y gana la flota de alquiler pagando menos peajes de carga.

Diferencias entre Flota Comercial y Carsharing Público

  • Fichas del Catálogo: Existen sutiles diferencias (en función de las actualizaciones de catálogo MITECO) entre medir el ahorro por vehículo de flota o hacerlo generalizado por el puesto de recarga bidireccionalmente.
  • Identificabilidad: Las apps de «Carsharing» modernas identifican al minuto los KWh cargados y lo atribuyen a usuarios unívocos, logrando una trazabilidad impecable en caso de auditoría requerida por el Verificador Independiente de los CAE.

Conclusión

El sector TaaS (Transporte as a Service) o el ecosistema de carsharing no puede permitirse despistes financieros. La infraestructura de recarga es su columna vertebral técnica. Utilizar el poder de fuego del certificado de ahorro energético convierte los pesados gastos en capital instalados (cargadores rápidos) en elementos susceptibles de deducción y retorno casi de inmediato.

Tu flota no solo transporta personas o mercancías de forma limpia en tu ciudad; tu flota es una «minera» de certificados de eficiencia que el mercado quiere con ansia.

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