Hemos decidido dejar atrás el coche de combustión. Ese primer paso, aparentemente simple, marca el inicio de un cambio hacia una movilidad más sostenible y sin emisiones. Pero, en ese momento, surgen muchas preguntas: ¿qué coche eléctrico comprar? ¿Qué autonomía necesito? ¿Me sirve un híbrido enchufable (PHEV) o es mejor un 100% eléctrico?
Desde nuestra experiencia en movilidad eléctrica, hay tres dudas que se repiten constantemente entre quienes están considerando dar este paso. A continuación, analizamos cada una y ofrecemos orientación práctica según distintos escenarios.
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1. La autonomía: PHEV vs 100% eléctrico
Muchos conductores consideran los PHEV (híbridos enchufables) como la primera opción. Estos vehículos suelen tener baterías de entre 9 kWh y 13 kWh, proporcionando aproximadamente 20-30 km de autonomía eléctrica. Sin embargo, no son la opción más ecológica: en recorridos medianos, el motor de combustión se utiliza con frecuencia, lo que limita sus ventajas sostenibles. Además, mantener dos motores —uno de combustión y otro eléctrico— puede elevar los costes sin ofrecer autonomía suficiente.
Por ello, la opción con mejor relación calidad-precio suele ser un coche 100% eléctrico. Estos modelos ofrecen más autonomía y, en Europa, utilizan el conector tipo 2 (IEC 62196-2) en la mayoría de los casos, lo que garantiza compatibilidad con la gran mayoría de puntos de recarga.
¿Qué autonomía necesito según mi uso diario?
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Desplazamientos cortos (10-50 km diarios): Una batería de 30-40 kWh es suficiente. Permite cargar en casa cada día o cada dos-tres días, ofreciendo una autonomía real de 200-350 km, con un coste dentro de la media del mercado.
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Desplazamientos largos (200-400 km diarios): Se recomienda un vehículo con batería de 64-75 kWh. Estos modelos de mayor capacidad ofrecen autonomía extendida, actualizaciones constantes mediante software y prestaciones que justifican el precio más elevado.
2. Conector del vehículo y punto de recarga
El tipo de conector es un factor clave al planificar la instalación de un punto de recarga en casa. El 90% de los coches eléctricos europeos usan el conector tipo 2, que permite compatibilidad con futuros modelos y otros vehículos familiares.
Además, es recomendable que el punto de recarga cuente con control dinámico de potencia, evitando tener que contratar más potencia eléctrica o sacrificar otros consumos en la vivienda. Esto optimiza la carga y garantiza un uso seguro y eficiente del sistema eléctrico del hogar. Nuestro punto de recarga Trydan ofrece precisamente esta funcionalidad, adaptándose a la capacidad de tu vivienda y vehículo.
3. El precio y el ahorro a largo plazo
Es normal comparar precios entre coches eléctricos y de combustión. Aunque algunos modelos eléctricos de gama alta superan lo que muchos consideran accesible, existen opciones con prestaciones completas desde 20.000 €, muy competitivas frente a coches de gasolina.
El ahorro a largo plazo es considerable:
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Recargar 100 km en casa cuesta apenas 1 €, frente a los más de 11 € que supone un coche de combustión.
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Exenciones fiscales, como el impuesto de matriculación y hasta 75% de descuento en el impuesto de circulación, junto con aparcamiento gratuito y acceso libre a zonas restringidas, aumentan el valor económico de la inversión.
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Además, las ayudas públicas, como el Plan Moves III, contribuyen a abaratar tanto la compra del vehículo como la instalación del punto de recarga.
Ventajas adicionales de pasarse a la movilidad eléctrica
Además del ahorro y la eficiencia, conducir un coche eléctrico permite:
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Circular libremente por centros urbanos gracias a la etiqueta cero emisiones.
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Aparcar gratis en zonas reguladas.
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Disfrutar de la conducción más silenciosa y suave, sin vibraciones ni cambios de marcha.
El proceso de elección del coche eléctrico también puede ser muy gratificante: probar distintos modelos, comparar autonomías y experimentar la sensación de conducción silenciosa y eficiente ayuda a encontrar el vehículo que mejor encaje con el estilo de vida de cada conductor.


